El acceso a las redes universitarias y la democratización de la información

La Asociación Redes de Interconexión Universitaria (ARIU) es un emprendimiento desarrollado por las universidades nacionales y los institutos universitarios que integran el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), con el objetivo de llevar adelante la gestión de redes para facilitar la comunicación informática a nivel nacional e internacional de las universidades nacionales y propiciar el desarrollo de la investigación informática, tecnológica, educativa y el desarrollo cultural en el área de las tecnologías de información y comunicaciones.

De este modo, ARIU se presenta en los portales de internet en el que promueven el desarrollo estratégico de la red a nivel nacional, con el fin de profundizar un trabajo que comenzó hace algunos años en el marco del fuerte desarrollo que tuvieron las nuevas tecnologías en el país. Así, la ARIU es entonces el espacio virtual a través del cual científicos, investigadores, docentes y alumnos pueden utilizar un dispositivo que permite acrecentar las posibilidades del desarrollo tecnológico, científico y cultural a través de un intercambio entre comunidades científicas o el ingreso a bancos de datos y fuentes de información de sumo interés para el avance de las ciencias en general.

Guillermo Cicileo, coordinador general de redes de interconexión universitaria, explica que “la asociación existe desde hace algún tiempo. Es una asociación civil que nuclea a las universidades nacionales miembros del CIN. Hoy hay más de cuarenta universidades nacionales y una de sus principales tareas es la de armar las redes de interconexión que existe desde el año 1996. El proyecto comenzó siendo financiado por el Ministerio de Educación de la Nación, pero hoy son las propias universidades las que aportan los fondos para su desarrollo”.

Sin embargo hay diferencias sustanciales con el resto de las redes de Internet de uso doméstico y comercial, pues ésta, señala Cicileo, contiene “un tráfico de información fundamentalmente académico. Se usa para el trabajo de docentes e investigadores y a su vez está vinculada con otras redes académicas del exterior”.

Algunas de sus funciones son de uso docente de modo tal que “todos los docentes pueden acceder a las redes que están dentro del circuito universitario. Cualquier docente que se siente frente a su computadora va a estar conectado. Se usa para hacer videoconferencias de alta calidad, tomar exámenes, defensas de tesis. Muchas veces los docentes utilizan estas salas de videoconferencias para ello o pueden ir a alguna de las existentes dentro del sistema”, destaca el coordinador.

Una de las características centrales de ARIU es promover una democratización del conocimiento, puesto que las universidades del interior tienen dificultades para acceder a un proveedor de internet de alta velocidad y de esta manera pueden sostener muchas de sus actividades académicas y de investigación a partir de su conexión a la red. Es que la misma actúa bajo un principio de solidaridad a partir de que “todas las universidades reciben el mismo tipo de conexión, información y servicio. Para ello está la red, para asistir a los que más lo necesitan”, explica Cicileo.

Algunos ejemplos dan cuenta del grado de relevancia que tiene para aquellos científicos que necesitan acceder a tecnología de punta para llevar adelante algunas de sus investigaciones. Por ejemplo, los investigadores que necesitan un microscopio que no existe en el país utilizan la red para manipular, con un programa específico, un instrumento ubicado en un laboratorio de Estados Unidos. O bien realizar clases a distancia cuando el docente por cuestiones personales no puede trasladarse a la universidad en la cual dicta su materia. O para la evaluación de tesis de grado.

En tal sentido Ciciliano sostiene que “hoy en día las Universidades Nacionales tienen una gran cantidad de oferta de cursos a distancia que los dan sin las necesidades de estas herramientas. Esta red permite una conexión más humana, con el sistema de videoconferencia, sala de chats y no sólo una página web. Esta tecnología lo que permite es tener un mayor acercamiento. Con estas condiciones se olvida de que las personas no están allí.”

A pesar de su elevado grado de desarrollo, Argentina no se encuentra en una situación óptima en términos de sus redes académicas. “Chile y Brasil están muy desarrollados en sus redes de fibra. En el caso de Brasil tiene muchos aportes del Estado y está muy avanzado, y Chile tiene un modelo distinto al de Brasil pero está más avanzado que nosotros. Han financiado las redes a través de fondos concursados. Hoy estamos trabajando con proyectos del Estado nacional con el objetivo de tender fibras como “Argentina conectada”, incluso con los proveedores privados de internet para mejorar la calidad. Es un problema desde el lado académico pero es el mismo cuando uno quiere un servicio para su empresa. Hay un solo proveedor y es chico y necesita tener conectividad hacia afuera. Es un trabajo conjunto pero no es un problema fácil de solucionar, es un problema estructural del país” analiza Cicileo.

La red fue concebida como un dispositivo estratégico para el desarrollo educativo, a través de la articulación entre las distintas unidades académicas de las más de cuarenta universidades nacionales del país. Sin embargo todavía es necesario profundizar el camino iniciado cuando la red fue creada: “Quizás no se vio estratégicamente como algo importante”, recuerda Cicileo. “No se lo vio como algo importante para el desarrollo del sistema educativo y de investigación. En otros países la han tenido con continuidad. Acá las universidades solucionaban su conexión a internet pero no había una visión para que las universidades articularan su trabajo en red. Más allá de esas cosas hay un montón de proyectos que se hacen a través de estas redes. En el mundo y en América Latina hay redes académicas que vinculan a todas las redes universitarias”.

“ARIU”, “Argentina conectada”, “Conectar igualdad”, se constituyen en sinónimos de los tiempos que corren. El cambio de época no sólo se percibe a partir de las tensiones propias de la puja distributiva. El acceso a la tecnología, como parte de un proceso de profundización democrática y distribución equitativa de la riqueza, comienza a visualizarse en la medida en que el conjunto de la población toma plena conciencia de su derecho de acceso a las mismas, a partir de que son concebidas como verdaderos mecanismos de progreso e igualdad.

 

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