Mario Toer: “En Venezuela se busca crear un proceso de desestabilización que impida gobernar”

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Tras las marchas de desestabilización provocadas por grupos opositores al gobierno de Nicolás Maduro, analizamos la situación de Venezuela junto con Mario Toer, sociólogo y docente de la cátedra de Política Latinoaméricana en la facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

 

– CONADU: Mario: un poco la idea era, a partir de tus conocimientos sobre América latina en general, charlar sobre la situación actual de Venezuela que tanto nos preocupa.

 

– Mario Toer (MT): Sí, realmente es preocupante. Es difícil describirla en pocas palabras. La explicación más digna de tomarse en cuenta es la que parte de la siguiente constatación: quienes se oponen al proceso que vive Venezuela han hecho que vía elecciones sea muy difícil hacer retroceder a este bloque que se ha afirmado en la mitad de la población en circunstancias muy difíciles. Y eso ha dado lugar a este debate, a este decantamiento interno del bloque opositor donde un grupo se lanzó a la consigna de que hay que buscar una salida en la calle. En otras palabras, se busca crear un proceso de desestabilización que impida gobernar.

Desde ahí, se reclama a las fuerzas armadas que aún siguen siendo leales al proceso pero que, sobre la base de una desestabilización, podrían también sufrir un debate interno. Y eso también incluye a la región, a los Estados Unidos, etc. Todos sabemos que Venezuela es un mar de petróleo, el más grande del planeta probablemente, y es absolutamente claro que uno de los objetivos estratégicos de los Estados Unidos es tener control de la situación. Así que es una apuesta grande que consigue cierto nivel de convocatoria y esa es la parte que debe preocupar, a pesar de que sean ridículas las consignas que estos jóvenes vienen planteando: que se vive una tiranía, en situaciones calamitosas… Son sectores sociales que no viven ningún apriete, ningún apremio y con los recursos que tienen pueden darse una vida bastante solaz, digamos. Por eso son absolutamente insostenibles las consignas con las cuales vienen generando esta disputa. No toleran que haya un proyecto que no está en sus manos. Pero una vez que está lanzada la provocación nunca se sabe bien dónde puede terminar. Máxime si uno ve los antecedentes históricos, donde en distintos lugares del planeta ya ha ocurrido esto que yo llamo “maniobras travestidas”: disfrazarse de algo para generar una provocación.

Son numerosas las situaciones en las cuales se generan situaciones ficticias. El propio golpe en 2002 en Venezuela también fue una situación ficticia creada a través de los medios y filmaciones, y ahora esta denuncia de tramar un eventual asesinato a este personaje López… que sería decir efectivamente un tipo de situaciones que generaría un no límite. Es decir, a partir de eso se pueden manejar muchas otras variables para generar un conflicto a todo nivel.

Entonces, tanto por lo que implica la situación venezolana como lo que supone puede estar anticipando situaciones del mismo tenor en otros lugares de la región, es algo que debe preocupar, que debe obligarnos a debatir, a no dejarnos llevar por los montajes que se hacen desde los medios sobre jóvenes apremiados por supuestas represiones. Que las debe haber en tanto y en cuanto tampoco han tenido límites muchas de estas marchas. Se han atacado edificios públicos y demás. Pero hay que saber ubicar quién está detrás de cada cosa, ¿no es cierto?

– CONADU: ¿Y esto tiene alguna relación con la economía de nuestro país y estas presiones que sufren los gobiernos populares en América latina en los distintos niveles?

– MT: Sí, tiene que ver porque hay una situación objetiva. Estaba leyendo un artículo de un académico progresista de Estados Unidos que analizaba cómo es imposible sustraerse de manera permanente en la situación de crisis general de todo el planeta, siendo que nuestros países dependen de cierta estabilidad comercial con secciones del primer mundo o con China para que sus economías sean más o menos parámetros principales en funciones. Uno puede mantenerse durante un cierto periodo porque ha sabido acumular reservas de distinto tipo, no solamente las del Banco Central, pero eso no se puede prolongar demasiado tiempo y la repercusión hasta cierto punto es inevitable.

Y esto se ha visto en distintos países periféricos, no sólo de América latina, en todos estos meses. Pero tampoco han llevado a producir situaciones de calamidad. Son situaciones más apremiantes y hay que buscar alternativas, cerrar filas, pero eso no tiene por qué ser sorprendente ni motivo de justificación de los que usan esa excusa para volver todo para atrás. Hay que tener mayores cuidados por algunas de las características de la situación, pero no quiere decir que con el respaldo suficiente no se puedan ir encontrando medidas que sigan resguardando y fortaleciendo las defensas del caso a partir de las situaciones que se viven.

– CONADU: Por ahí algunos dejan entrever cómo ciertos ciclos se repiten en las historias de los pueblos, sobre todo los nuestros. Primero esta cuestión de las dictaduras que asolaron buena parte de la región, después los gobiernos de corte neoliberal o liberales, ahora gobiernos de corte progresista; y pareciera que esa curva en algún momento tiende a que vuelvan también los tiempos de los gobiernos de derecha, con sus distintas formas de intervención. Quizás para Estados Unidos no es ya negocio la intervención de las fuerzas armadas pero sí estas presiones de grupos económicos o de grupos mediáticos…

– MT: El hecho de que haya situaciones estructurales que tiendan o favorezcan que un cierto tipo de ciclo pueda reproducirse no quiere decir absolutamente que se va a reproducir. No es obligatorio que se reproduzca con las mismas características. Precisamente lo novedoso de todo lo que viene ocurriendo en América latina es que nunca antes se había generado un bloque de estas características, con esta disposición a generar un entramado que permita tener un peso propio en la región, y con una solidaridad que no se había puesto de manifiesto en nuestra historia en ningún momento. Esto de estar espalda con espalda para favorecer los intereses latinoamericanos es una situación francamente nueva, y por lo tanto hace que uno no pueda suponer que los ciclos se van a reproducir tal cual venían ocurriendo en el pasado.

Acá hay un factor nuevo que es digno de ser fortalecido porque es el que precisamente permite apostar a evitar que vuelva lo que vos decías, que sin duda alguna es impulsado también por actores reales. No son fenómenos naturales, no es la corriente del niño ni nada que se le parezca, son bloques con fuerzas sociales y concretas que existen en el planeta. Pero cuando hay acumulación de fuerzas se genera una situación nueva y si lo viejo trata de reproducir lo que antes se producía se encuentra con situaciones novedosas. Y es eso lo que precisamente se trata de fortalecer y hacer valer en la región para evitar que los ciclos se reproduzcan.

– CONADU: ¿Cómo ves el rol de la Unasur y de este tipo de organismos en esta situación?

– MT: Tiene que ver con lo que decía recién. Ese tipo de organismos han mostrado que no son una mera instancia para hacer declaraciones sino que han implicado movimientos en lo real, en lo concreto, de intercambio y también de solidaridad, que es lo que supone este entramado de bloque histórico nuevo en la región. Y creo que hay múltiples manifestaciones de este tipo de entramados que inclusive ha atraído y generado la participación de gobiernos que distan de ser afines a lo que viene predominando, pero que dado el contexto regional también se ven obligados a participar de ciertas medidas, de ciertos posicionamientos.Recuerdo la frase “Alguien es realmente hegemónico cuando lo apoyan aún aquellos que no quieren hacerlo”, y esto es lo que hemos visto en distintos momentos de los últimos tiempos que hemos vivido.

Si el ciclo actual de la economía mundial ha generado algunas dificultades eso obliga a posicionarse acorde a lo nuevo pero no implica que haya que desandar el camino ni mucho menos. Yo creo que eso es lo que está explorando el gobierno venezolano y también Brasil y nuestro país. Ese es el desafío y lo grato, lo novedoso, lo que realmente entusiasma en todo este tiempo que estamos viviendo, porque nunca antes había existido la posibilidad de estar en un desafío de tanta magnitud.

 

 

Entrevista hecha por Cristina Pauli y Gustavo Vázquez y desgrabada por Gabriel Di Battista.